¿Por qué invertir más dinero en experiencias que en objetos?

Como bien sabemos, los Millennials invierten su dinero en viajes, deportes extremos y otras actividades que les regalan experiencias únicas e irrepetibles, dejando a un lado el afán por querer tener objetos de última tecnología. Un milénico se siente más entusiasmado por colgarse la mochila al hombro para conocer el mundo que hospedarse en un hotel cinco estrellas.

Precisamente esta resulta ser una de las características más admirables de los jóvenes millennial, y para respaldar esta teoría tenemos un estudio realizado por Harris Group con el que se demostró que alrededor del 70% de los jóvenes pertenecientes a esta generación, en efecto, prefieren gastar su dinero en experiencias que en cosas materiales.

“No gastamos dinero ni en automóviles, ni en televisores ni el relojes (…) Rentamos autos y viajamos por Vietnam, vamos a festivales de música alrededor del mundo, o vamos de excursión a Machu Picchu”, explicó Taylor Smith, co-fundador de Blueboard.

En primer lugar, es más productivo invertir dinero en experiencias porque la felicidad basada en objetos materiales desaparece rápido. Es cierto que cuando adquirimos algo nuevo, nos emocionamos, sin embargo, luego nos acostumbramos a ese objeto y desaparece la euforia de haberlo tenido. Al respecto, los expertos aseguran que el principal enemigo de la felicidad es la costumbre.

Foto: Pexels

Los psicólogos también conocen este efecto como “adaptación hedónica”, es decir, la alegría que sentimos por ese auto nuevo o ese iPhone última generación que logramos conseguir, desaparece en el momento en que comienzan a formar parte de nuestra cotidianidad. En cambio, experiencias como los viajes, conciertos, asistencia a un museo de arte o visitas gastronómicas por restaurantes, en lugar de formar parte de nuestro día a día, toman parte de nuestra identidad y es por ello que produce mayor satisfacción.

En otras palabras, lo que intentamos de decirles es que la experiencias, tarde o temprano, llegan a formar parte de ti mismo, de tu personalidad y tu pensamiento, por algo dicen que “Somos la suma total de lo que hemos vivido”.

Nada que ver con los objetos. Sí es cierto que pueden gustarte mucho tus cosas materiales, y puedes incluso llegar a pensar que ellas forman parte de ti, pero en algún momento tus necesidades van a cambiar y tu felicidad la encontrarás en otro objeto. Algún día tu iPhone 7 va a ser un artefacto obsoleto y necesitarás uno nuevo para sentirte bien nuevamente.

Hay un ejemplo que, particularmente me gusta mucho, a ver: imagina que eres fanático de Bruno Mars, definitivamente, es tu ídolo musical, por lo tanto tienes todos sus álbumes, posters originales y ropa de su marca, pero… ¿Esto se compara a la experiencia de verlo en concierto? Posiblemente no, de hecho, cambiarías toda tu colección material por una entrada VIP a una de sus presentaciones ¿o no? Plantéate esto con tu artista favorito y tendrás la respuesta.

Luego, tenemos que los objetos materiales no aportan nada a las relaciones personales, y es que, construimos experiencias directamente con otras personas, y cuando esa persona ya no está, comienza a formar parte de nuestras historias. Piensa un segundo ¿Cuándo te relacionas más con las personas? ¿Cuándo hablas de objetos o de experiencias? Podrías relacionarte con otro fanático de Bruno Mars porque tienen una conexión basada en la experiencia de escuchar su música, esto resultará ser una conversación mucho más reveladora que hablar de autos o relojes.

Claro, no negamos que las experiencias son como las estrellas fugaces, sin embargo, es tan alto el nivel de excitación que dichos momentos quedan almacenados en la memoria. Pero si analizamos bien, podemos ver que también existen las experiencias que anticipamos, por ejemplo, te enteras que Bruno Mars llega el próximo mes y vas a comprar tu ticket, desde que marcas la fecha en el calendario y quedas a la espera de vivir este momento, tu nivel de emoción va elevándose, por lo que experimentas una felicidad completa y poco fugaz.

Una experiencia puede cambiar tu perspectiva de la vida, puede mejorar, por mucho, tu enfoque, a diferencia de las cosas materiales. Vamos a suponer que vives en un pequeño pueblo, y un día decides viajar a Nueva York, esta experiencia va a ampliar tu modo de ver las cosas, posiblemente te anime a vivir en una metrópolis, o ¿Por qué no? Puede que te sientas más afortunado por vivir en un lugar tranquilo, pequeño y lleno de naturaleza. En fin, las experiencias en los viajes te ayudan a conocerte mejor. Incluso, puedes llegar a entrar en contacto con otras culturas, comprenderlas y relacionarte con nuevas formas de pensar.

Otra buena razón para invertir menos dinero en objetos materiales es la acumulación de objetos, una torre de basura que nunca vas a utilizar, y que además, puede causar daño a tu salud porque cuando tenemos nuestra habitación o casa desordenada, nuestros niveles de estrés aumentan.

No hemos construido este artículo para contarte que el dinero no da la felicidad, porque realmente, esta es una afirmación a medias. Para invertir en experiencias como viajes, cine, conciertos, teatros, cursos, nos ayuda mucho pero requieren de dinero para poder costearse. Lo cierto es que, esta es una parte importante del pensamiento de los Millennials, quienes orgullosamente afirman: “es preferible disfrutar antes que poseer”.

Andrea Isabella Marín Dellepiane
@AndreaIsabellaD on Instagram

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