¿Por qué tememos al matrimonio?

¿por qué tememos al matrimonio?

¿Le temes al matrimonio?

¿Alguna vez te has preguntado por qué tememos al matrimonio? Dicen los sociólogos que vivimos en la época del individualismo salvaje, caracterizada exclusivamente por el bienestar personal. Los individualistas son personas que tienden a ocuparse de su propia realidad, pero que carecen de la intención de comprometerse con alguien más. Al parecer, atrás quedaron los tiempos del altar, el velo, y la promesa de amor infinito. La sociedad se ha transformado profundamente, y las nuevas generaciones anteponen los logros propios a las alianzas conyugales.

Es bastante evidente que durante las últimas décadas se ha acrecentado un temor irracional y desproporcionado ante la unión matrimonial y la vida familiar. De hecho, los hallazgos psicológicos revelan que las personas han desarrollado una visión tan distorsionada acerca del compromiso nupcial que han empezado a padecer de Gamofobia. Una peculiar psicopatología en la que el sujeto experimenta un miedo implacable y persistente ante la idea de desposarse con alguien.

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Al respecto, las personas que sufren de Gamofobia pretenden evadir cualquier estímulo simbólico o real que se relacione al matrimonio. Si se habla del tema tienden a reaccionar de forma errática y desadaptada. Su miedo es excesivo y en muchas ocasiones incapacitante. Tiemblan, sudan, palidecen, se desvanecen, e, incluso pueden padecer de ataques de pánico ante la idea de casarse. Obviamente, se trata de una condición psicológica que requiere de atención especializada.

Ahora bien, no todas las personas que desaprueban el matrimonio padecen de Gamofobia. La verdad es que con el paso del tiempo la familia ha dejado de ser la prioridad de muchos, quienes han decidido cultivar sus propios intereses, y se han dedicado al logro profesional, al rendimiento académico, a la realización de viajes, al desempeño artístico, a la elevación espiritual, entre otros. Entonces, cabe plantearse ¿Qué es lo que desean los individualistas? Según recientes investigaciones, los individualistas desean satisfacer sus metas y anhelos, “sean los que sean”. Estas personas, por lo general, autosuficientes pueden sentirse plenamente satisfechas sin la necesidad de contraer nupcias.

Naturalmente, cuando se habla de “desposarse” la gente siente ciertas inquietudes. Y es que con el matrimonio se asumen innumerables retos y cambios. Entre los miedos más usuales que las personas experimentan se encuentran: la pérdida de autonomía, la monogamia, el desgaste emocional, la rutina, los roles conyugales, las obligaciones, y, eventualmente la crianza de niños. En otras palabras, la gente siente temor de perderse a sí misma debido a los deberes y a las responsabilidades maritales.

Matrimonio

Pero… ¿Por qué tememos al Matrimonio?

Estilo Parental Negativos: Muchas veces el miedo al casamiento puede estar relacionado con el modelo parental y la forma de crianza. Y es que, un niño que crece en un hogar disfuncional y tóxico, presenciando la violencia y el maltrato entre los conyugues puede generar profundos traumas acerca de las relaciones de pareja, y en especial, de la vida de casado. Si los menores son expuestos abiertamente a los conflictos maritales (ofensas, chantajes, agresiones, apatía, desilusiones, descontento, abusos, amenazas, infidelidades, irrespetos), lo más probable que desarrolle serias renuencias acerca de contraer matrimonio.

Noviazgos Tóxicos: Todas las personas en algún momento de su vida experimentan noviazgos perjudiciales o nocivos. El problema se presenta cuando el sujeto se queda anclado en el pasado, reviviendo continuamente las decepciones, las equivocaciones, y los recuerdos dolorosos. Si la persona no subsana las heridas de su corazón es bastante común que evite involucrarse en compromisos formales.  De este modo, quien ha sido lastimado y no se ocupa de resolver sus asuntos emocionales, tratará de evadir el vínculo matrimonial a toda costa.

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Problemas de Autoestima: Cuando una persona tiene baja autoestima suele ser insegura, tímida, pusilánime, y especialmente, evasiva. En este sentido, se ha comprobado que los sujetos con problemas de estima personal tienden a presentar grandes dificultades ante situaciones que impliquen responsabilidades y obligaciones. De allí, que no se sientan capacitados para  ocupar el rol de cónyuge.

Complejo de Peter Pan: Existen muchos adultos contemporáneos que pretenden vivir una juventud “perpetua”. Estas personas no asumen sus responsabilidades, y lo más alarmante es que manifiestan un claro desfase entre su edad y su nivel de madurez. Es simple, se rehúsan a crecer. Intentan aferrarse a sus hábitos juveniles, y quieren vivir sin cargas o deberes. Por lo general, buscan el placer inmediato, y el goce sin implicaciones. Debido a su complejo de Peter Pan no suelen tener relaciones duraderas, y mucho menos comprometerse por el resto de su vida.

Dependencia Emocional: Sucede que los hijos de padres dominantes y chantajistas suelen tener importantes dificultades a la hora de alejarse de su familia de origen.  La dependencia emocional es tal, que consideran obligatorio el consentimiento de los progenitores para la toma de cualquier decisión significativa. Evidentemente, dicha situación genera notables complicaciones en la conformación de un casamiento. Y es que, los padres se involucran de tal manera que afectan la autonomía, y el vínculo de la pareja.

Andrea Isabella Marín Dellepiane
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