San Andrés, una joya de libertad urbana y belleza marina

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La isla de San Andrés se ha convertido en una joya del turismo para Colombia y un lugar poco común por la extrema libertad con la que transcurre su vida urbana tanto para sus habitantes como para el visitante, y por la belleza del mar que la rodea.

Situada en pleno mar Caribe frente a las costas de Nicaragua y declarada reserva de la biosfera por la Unesco, la isla está coronada en sus aguas por la tercera barrera de coral más grande del mundo, después de las ubicadas en Australia y Belice.

A poco más de dos horas de avión desde la capital colombiana, Bogotá, San Andrés es la más grande, con sus 26 kilómetros cuadrados, y la más habitada, con sus aproximadamente 70.000 habitantes, del archipiélago del que también forman parte las islas Providencia, Santa Catalina y 18 cayos.

Su atractivo es tal que el Gobierno colombiano se ha visto obligado a legislar la prohibición de nuevos asentamientos, únicamente salvable con una caudalosa inversión económica en beneficio del desarrollo de la isla y sus habitantes.

Su población es muy heterogénea, principalmente de origen árabe o antillano, siendo la minoría más numerosa y compacta la de los llamados raizales, quienes demandan la predominancia de su cultura y la independencia de la isla.

“Los raizales somos indígenas, somos los verdaderos nativos de esta isla, sus primeros pobladores”, explica a Efe Cleotilde Henry, una líder de ese grupo étnico, de rasgos claramente afrodescendientes y propietaria de una de las llamadas “posadas nativas”.

Esos establecimientos hoteleros, parecidos a los británicos “bed and breakfast”, ofrecen al huésped un hospedaje barato que conlleva el contacto con la cultura raizal, sus costumbres cotidianas, su estética, su idioma y su gastronomía.

El Gobierno colombiano ha desplegado una tímida estrategia turística de apoyo a las “posadas nativas”, lo que no ha disminuido el fervor independentista raizal. “Promete mucho pero no hace absolutamente nada”, asegura Henry en referencia al Gobierno central.

Los raizales son antillanos de raíces africanas y británicas que profesan la religión Bautista y hablan “criol”, un inglés criollo, como el “criol” haitiano es un francés criollo.

Los dos templos más grandes de la isla son una iglesia Bautista, la más antigua de esa religión en Latinoamérica, y una moderna mezquita, de reciente construcción.

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Todos los años, el 1 de agosto se celebra el día de la Emancipación del Pueblo Raizal, lo que supone varios días de exaltación de esa cultura en las calles de la isla.

Las principales actividades en San Andrés son la pesca, los deportes acuáticos, especialmente el buceo en todas sus modalidades, el comercio y montar en moto o en las llamadas mulas, vehículos de cuatro ruedas todo terreno en los que el pasajero va cubierto únicamente por un techo.

El Gobierno de Colombia se ha visto incapacitado por imponer la prohibición de conducir motos sin casco y las calles de San Andrés son caudalosos ríos de estos vehículos en los que se transportan, en algunos de ellos, una familia entera, el hombre, la mujer y sus dos hijos pequeños, por ejemplo e indefectiblemente sin casco.

Como puerto franco, libre de impuestos, que es San Andrés, su comercio es agitado y en ese caso, como en el de las motos, cada uno hace lo que le viene en gana, vende lo que quiere y abre y cierra su establecimiento según mejor le convenga en cada momento.

Desde hace dos años, con apoyo del Ministerio de Turismo colombiano, se desarrolla en San Andrés un campeonato mundial de Apnea, que pretende convertirse en la principal cita mundial de esa disciplina deportiva, de buceo de profundidad y resistencia a pulmón.

Su organizador, el tunecino afincado en Colombia Walid Boudhiaf, explicó a Efe que “probablemente no hay mejores aguas en el mundo, por su temperatura, su profundidad y transparencia a la vez, para practicar Apnea”.

Además de sus atractivas aguas para bucear, San Andrés dispone de unos extensos manglares, a orillas de la misma ciudad que se mantienen prácticamente intactos y que pueden ser recorridos en balsas kayak con suelos transparente que permiten observar en todo momento la riqueza de su fauna y flora marinas.

Se calcula que aproximadamente un 10 por ciento de la fauna y la flora marinas mundiales se encuentran en el archipiélago de San Andrés.

La presencia de militares colombianos, tanto en tierra como en mar es notoria pero no incomoda y se debe más, al parecer, al constante y creciente trasiego en la isla como lugar de tránsito del narcotráfico que a la permanente reivindicación que Nicaragua hace de su soberanía. EFE

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